Sala de Prensa
26/10/2009
Andramari
Recientemente se inauguró en nuestro pueblo el espacio público conocido como Andra Mari. Para algunas personas, no ha sido más que "otra inauguración" o incluso "cosas de políticos". Sin embargo, no consideramos que la filosofía de nuestros representantes en el ayuntamiento sea el "hacer por hacer" sino que les pedimos que trabajen por hacer las cosas con una finalidad.
Recientemente se inauguró en nuestro pueblo el espacio público conocido como Andra Mari. Para algunas personas, no ha sido más que "otra inauguración" o incluso "cosas de políticos". Sin embargo, no consideramos que la filosofía de nuestros representantes en el ayuntamiento sea el "hacer por hacer" sino que les pedimos que trabajen por hacer las cosas con una finalidad.
De entrada, no se trata de un recinto cerrado, sino de una plaza especial, un lugar para que nuestros convecinos puedan reunirse, un espacio para construir el pueblo desde la base.
Para nuestros baserritarras, un lugar de referencia de los productos de la tierra, aquellos que se cultivan y se venden aquí y a los que se les concede total prioridad. Aunque puede resultar difícil, debemos hacer una mayor apuesta por ellos, una apuesta para que estos alimentos lleguen desde los productores hasta los consumidores lo más directamente posible y, asimismo, para reducir los costes de transporte y poder consumir productos libres de contaminantes. En este sentido, ese mismo día se desplazaron hasta el nuevo espacio los cocineros del movimiento "Kilometro 0", quienes han adquirido el compromiso de elaborar las recetas de sus restaurantes con productos recogidos en un entorno máximo de 100 kilómetros. Se trataría de una manera práctica de trabajar a favor de la sostenibilidad.
El hecho de poder contar todos los viernes con un espacio abierto para el mercado en el centro de nuestro pueblo atrae a muchas personas hasta Mungia, algo que, sin duda, puede tener un efecto positivo para los propios comerciantes y hosteleros de la localidad. Así lo vieron los responsables municipales y los representantes de la Asociación de Comerciantes, gracias a cuya colaboración se consiguió una importante cantidad de dinero, por medio del programa Merkagune. Desde EAJ queremos animarles tanto a unos como a otros para continuar trabajando en esta línea.
Por otra parte, nuestros representantes deben escuchar las opiniones de los vecinos y tomar cuenta de ellas. Acerca del proyecto de Andra Mari se han recogido cerca de 100 ideas y aportaciones escritas, muchas de las cuales se han tomado en cuenta y han supuesto ciertos cambios con respecto al proyecto original. Como abertzales de Mungia, consideramos que se debe conceder a sus habitantes el derecho a poder participar.
Tal vez lo más fácil y barato hubiera sido derribar la vieja iglesia y edificar una nueva plaza en su lugar, pero consideramos que así se ha rematado el trabajo que comenzó hace más de veinte años. Los responsables municipales de entonces consiguieron conservar las antiguas paredes y la puerta principal. En la actualidad, una vez restaurada, mantiene su aspecto originario tal como se quiso hacer entonces.
De entrada, no se trata de un recinto cerrado, sino de una plaza especial, un lugar para que nuestros convecinos puedan reunirse, un espacio para construir el pueblo desde la base.
Para nuestros baserritarras, un lugar de referencia de los productos de la tierra, aquellos que se cultivan y se venden aquí y a los que se les concede total prioridad. Aunque puede resultar difícil, debemos hacer una mayor apuesta por ellos, una apuesta para que estos alimentos lleguen desde los productores hasta los consumidores lo más directamente posible y, asimismo, para reducir los costes de transporte y poder consumir productos libres de contaminantes. En este sentido, ese mismo día se desplazaron hasta el nuevo espacio los cocineros del movimiento "Kilometro 0", quienes han adquirido el compromiso de elaborar las recetas de sus restaurantes con productos recogidos en un entorno máximo de 100 kilómetros. Se trataría de una manera práctica de trabajar a favor de la sostenibilidad.
El hecho de poder contar todos los viernes con un espacio abierto para el mercado en el centro de nuestro pueblo atrae a muchas personas hasta Mungia, algo que, sin duda, puede tener un efecto positivo para los propios comerciantes y hosteleros de la localidad. Así lo vieron los responsables municipales y los representantes de la Asociación de Comerciantes, gracias a cuya colaboración se consiguió una importante cantidad de dinero, por medio del programa Merkagune. Desde EAJ queremos animarles tanto a unos como a otros para continuar trabajando en esta línea.
Por otra parte, nuestros representantes deben escuchar las opiniones de los vecinos y tomar cuenta de ellas. Acerca del proyecto de Andra Mari se han recogido cerca de 100 ideas y aportaciones escritas, muchas de las cuales se han tomado en cuenta y han supuesto ciertos cambios con respecto al proyecto original. Como abertzales de Mungia, consideramos que se debe conceder a sus habitantes el derecho a poder participar.
Tal vez lo más fácil y barato hubiera sido derribar la vieja iglesia y edificar una nueva plaza en su lugar, pero consideramos que así se ha rematado el trabajo que comenzó hace más de veinte años. Los responsables municipales de entonces consiguieron conservar las antiguas paredes y la puerta principal. En la actualidad, una vez restaurada, mantiene su aspecto originario tal como se quiso hacer entonces.
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